19 de mayo de 2023

El Akasha

Fundamento de los Registros Akáshicos

Hablamos muchas veces de los Registros Akáshicos y de los beneficios de acceder a ellos, pero no siempre ponemos la atención en su contexto ni en aquello esencial que permite que la información llegue hasta nosotros desde cualquier lugar y en cualquier tiempo.

Los Registros o Archivos Akáshicos son un fragmento o porción dentro de una esfera o dimensión mayor a la que llamamos Akasha.

Este término sánscrito aparece por primera vez en textos de la antigua literatura hindú, los Vedas, con una antigüedad aproximada de 3000 años. Así, este concepto nos llega desde muy lejos en el tiempo.

En estos textos se explica que el Akasha «es uno de los cinco elementos (junto con el aire, el agua, el fuego y la tierra) que componen todo lo que es». Este concepto también aparece en las palabras de Platón, en su diálogo Timeo, donde describe los cinco sólidos o poliedros esenciales que conforman la realidad y explica que el quinto —el dodecaedro— se asociaba a la esfera celeste como algo distinto al resto y esencial en su naturaleza.

Los Vedas describen el Akasha como una realidad más profunda, oculta a nuestros ojos, que da forma y constituye la existencia de todo aquello que podemos percibir. Así, entendían esta sustancia como la causa previa a cualquier manifestación física.

Diversos científicos, como Nikola Tesla, David Bohm y Harold Puthoff, formularon hipótesis sobre la objetividad de este campo de información: «las interacciones en los dominios de la naturaleza, así como en los de la mente, están mediadas por un campo fundamental de información en el corazón del universo» (La ciencia y el campo akáshico, Ervin Laszlo).

Nikola Tesla hablaba de un «medio original» que llenaba el espacio y lo comparaba con el Akasha, el éter que transporta la luz. En uno de sus escritos afirmó: «este medio original, una especie de campo de fuerza, se convertía en materia cuando el prana (la energía cósmica) actuaba sobre él y, cuando esta acción cesaba, la materia desaparecía y regresaba al Akasha».
Esta esencia, que es al mismo tiempo información e impulso creativo, se encuentra grabada en todo el universo que conocemos.

Es un espacio fuera del tiempo y del espacio, más allá de las dimensiones tradicionales y de lo tangible. Al mismo tiempo, el Akasha está entretejido en todo lo que existe, lo que permite acceder a él en cualquier momento y desde cualquier lugar.
Annie Besant, teósofa británica formada en ciencias botánicas y doctora en filosofía y letras, fue quien acuñó la expresión «archivo akáshico». Tomando como referencia el término Akasha —que investigó profundamente como un éter presente en todo el universo— comprendió que este fluido etéreo lo interconecta todo y que, al sintonizar con él, podemos acceder a una comprensión más profunda, a la sabiduría ancestral y a un impulso en nuestra evolución en armonía con el flujo de la vida.

Así, entendiendo el Akasha como el corazón del universo y de la realidad, y conociendo algunas de sus cualidades, podemos valorar más fácilmente lo que nos aporta el contacto con los Registros y el posible beneficio de acceder a ellos en la búsqueda de mayor claridad para nuestra experiencia cotidiana. Sabemos que la información contenida en los Registros es testimonio de la vida vivida; no responde únicamente a datos históricos o estadísticos. Nos permite vislumbrar aquello que nos preocupa o nos confunde con una perspectiva más amplia y profunda.

El contacto con espacios más internos y menos conscientes de nosotros mismos nos invita a revisar y contemplar aspectos ignorados u ocultos de nuestra psique.

Esta comunicación multidimensional nos permite descubrir y experimentar cualidades y facetas esenciales de nuestro Ser.