Lo que llamamos Constelaciones Familiares es una técnica psicoterapéutica desarrollada por el psicoanalista y teólogo Bert Hellinger durante la segunda mitad del siglo XX.
Basada en la escultura familiar de Virginia Satir, el psicodrama de Jacob Moreno, la observación de las relaciones familiares en las tribus zulúes (durante su estancia en Sudáfrica como misionero) y el análisis transaccional de Eric Berne, entre otros, llegó a desarrollar una terapia breve, directa y eficaz para restablecer el orden natural que todo sistema necesita para mantenerse en salud y equilibrio.
Observó que las relaciones dentro de la familia, ya fueran del presente o del pasado, podían influir en el destino y bienestar de todos sus miembros, ya que la información se transmite de generación en generación.
Las Constelaciones Familiares, a diferencia de otras técnicas (como la gestalt, la psicoterapia conductual, la PNL, etc.), trabajan y actúan con material del inconsciente.
De este modo, el sentir interno es más importante que la comprensión intelectual y, a través de la contemplación y comprensión de ciertas imágenes que pertenecen al inconsciente (imágenes que se muestran ante el cliente como si se tratara de una representación), se llega en muchos casos al nudo que dificulta el flujo natural del Amor en una familia, organización, pareja o en aquello que se esté trabajando.
Debemos tener en cuenta que, como seres humanos, pertenecemos a múltiples sistemas: el propio (intrapsíquico), la familia de origen, la familia elegida, el grupo laboral, la cultura en la que nacemos o la sociedad en la que vivimos.
De una forma u otra, todos estamos interconectados y somos interdependientes, y todo aquello que ha sido olvidado, rechazado o negado (por dolor, vergüenza, ignorancia…) necesita ser visto y sanado, ya que cada una de las partes es imprescindible para el bienestar del conjunto.
Así, mediante la contemplación plena, la aplicación de las llamadas frases sanadoras y la colocación de cada miembro en su orden natural, se alcanza un estado e imagen de bienestar que permite aflojar los nudos y mejorar el flujo de la vida de forma global. La aplicación de esta técnica puede realizarse de forma grupal o individual.
Cuando se trabaja en grupo, otras personas actúan como representantes del sistema del cliente y, siguiendo el movimiento natural y las indicaciones del facilitador, se va aportando orden (Amor) y consciencia a todo aquello inconsciente que emerge durante la constelación.
Si se trabaja a nivel individual, se utilizan anclajes (figuras, cojines, piezas de madera, etc.) que representan los elementos del sistema, y el cliente, a través del contacto, va percibiendo e identificando lo que se manifiesta en un nivel más profundo.
La base del trabajo es la misma en ambos casos y, aunque la forma de proceder pueda variar ligeramente, ambas vías conducen a la liberación de bloqueos y al restablecimiento del equilibrio general, favoreciendo la salud del sistema en su conjunto y del individuo en particular.
Las sesiones son independientes: cada una constituye un inicio y un cierre de proceso.
En ocasiones, comprender una pequeña parte de una situación puede ser esencial para continuar nuestro desarrollo de forma fluida y armoniosa.
En otros casos, por su complejidad, puede ser útil realizar más de una sesión para observar las distintas facetas de una situación concreta.
Así, la técnica de las Constelaciones Familiares se convierte en una herramienta versátil que puede aplicarse en múltiples ámbitos y momentos de la vida, ayudándonos progresivamente a alcanzar un mayor y más profundo bienestar.