31 de octubre de 2025

Sanación en Todos los Santos

La noche de Todos los Santos (para nosotros) o Samhain (en su origen celta) se convierte en una oportunidad única para situarnos ante el proceso inevitable de la muerte.

Esta noche nos recuerda el rito de paso que, tarde o temprano, todos tendremos que transitar.
Samhain nos pone en contacto con aquellos que ya lo han vivido. Personas queridas que permanecen en nuestras memorias de forma más o menos clara y a quienes, en estos días, tenemos el privilegio de volver a recordar, honrando su vida, su experiencia y su trayectoria.

Recordar, rememorar a quienes ya no están nos conecta con el flujo vital de los nuestros, nos enlaza con el tejido básico y esencial que conforma nuestro linaje y, de este modo, recuperamos el sentido y propósito profundo de un grupo de almas traídas a la existencia física desde el Amor y para el Amor.

Esta noche, la noche de Todos los Santos, es un buen momento para generar un refugio íntimo en nuestro corazón, un espacio donde poder reencontrarnos con cada una de las raíces que nos vinculan y nos nutren desde el gran árbol del que formamos parte. Es un buen momento para reflexionar desde dentro, desde lo profundo: dónde pongo mi mirada, hacia dónde me dirijo, ya que todo, ante la muerte, adquiere otra dimensión.

Esta revisión interna nos permite ser un poco más conscientes de lo que resulta verdaderamente importante o esencial mientras disfrutamos del privilegio de estar vivos. Se dice que esta noche el velo entre lo visible y lo invisible se vuelve más fino, permitiéndonos vislumbrar qué hay más allá de lo que la vida nos propone mientras caminamos por esta Tierra.
En la noche de Samhain podemos dejar nuestra vestidura conocida y pasar a experimentar un estado más energético, más sutil de la existencia. Conectar con lo invisible, con lo intangible.

Estos días son un portal para poder atravesar el velo y percibir el mundo con el que compartimos existencia.
Sentir de forma consciente y profunda aquello que escapa a nuestros sentidos habituales y adoptar una actitud consciente ante lo que es invisible a nuestros ojos pero real para la percepción y la intuición.

Para ayudarnos a entrar en un estado de quietud e interiorización, podemos realizar un pequeño ritual.
Retírate a un espacio de silencio.

Enciende una vela o una luz tenue y, a través de ella, conecta con el espacio íntimo de tu alma.

Desde ahí, desde la luz que habita en la caverna de tu corazón, observa cómo hilos brillantes se entrelazan con cada uno de tus seres queridos, antepasados, descendientes, amigos… desde los más cercanos hasta los más lejanos.

Observa cómo una miríada de luces permanecen encendidas y cómo todas ellas se unen entre sí.

Respira profundamente la sensación de vida iluminada.

Siente cómo esta luz que te llega desde todos esos puntos se fusiona creando una gran luz.

Observa cómo entra en tu corazón y cómo te ilumina profundamente a ti y a todo lo que te rodea.

Esa luz es lo que eres, esa luz es lo que somos.

Bendito Samhain, bendito Todos los Santos.